Retos emocionales en el Doctorado. Educación emocional aplicada a la investigación

Reflexión sobre los retos emocionales del doctorado y cómo la Educación Emocional puede ayudar a sostener el proceso investigador y la continuidad de la tesis.

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Susana Zamora Espiérrez

5/4/20262 min leer

Durante el Doctorado hay algo que suele pasar desapercibido.
Y no tiene que ver con la capacidad, ni con el conocimiento.
Tiene que ver con cómo se vive esa etapa.
A lo largo de estos años acompañando a doctorandos, veo que una idea se repite constantemente muchas de las dificultades no son académicas, son emocionales.

Lo que ocurre cuando se prepara el Doctorado

El Doctorado es una etapa exigente. Pero no solo por el nivel académico, también por todo lo que implica mantenerse en un proceso largo, incierto y muchas veces solitario.

En el día a día aparecen situaciones como:
✔ sobrecarga emocional sostenida
✔ momentos de bloqueo
✔ inseguridad sobre el propio avance
✔ dificultad en la relación con la dirección de tesis
✔ sensación de soledad en el proceso

Y todo esto no siempre se nombra. Pero está.

Aquí es donde empieza el problema. Porque cuando lo que ocurre no se entiende, se interpreta mal.
Aparece la frustración , una sensación de no avanzar aunque se dedican horas y esfuerzos, con una desconexión con la investigación.
Y muchas veces se llega a una conclusión equivocada, “no soy capaz”.

Cuando en realidad lo que está pasando es otra cosa.
Cuando la persona puede tener un espacio para comprenderlo, siente alivio porque no lo ve como algo aislado, entiende que en lo emocional se dan circunstancias para la sobrecarga emocional.

Aquí es donde la Educación Emocional aporta algo diferente.
No es más carga, no añade más exigencia.

Explica lo que ocurre y lo que se siente.
Ponerle emociones al Doctorado permite entender que detrás de muchos momentos de bloqueo hay una respuesta emocional no comprendida.
Y que cuando se comprende, cambia la forma de responder a todos los retos diarios.

¿Qué hace diferente este enfoque?

Desde la práctica, lo que veo es que cuando los doctorandos y las doctorandas empiezan a reconocer lo que les ocurre son capaces de nombrarlo.
Lo que les facilita comprenderse emocionalmente y pueden:

✔ Anticipar las situaciones que les generan más tensión
✔ Tienen a mano recursos sencillos para los momentos de bloqueo
✔ Consiguen dejar de interpretar todas sus respuestas como falta de capacidad
✔ Encuentran formas más claras de avanzar
✔ Cuentan con estrategias que mejoran la comunicación con sus directores/as de tesis.

Y sobre todo, pueden contar con una nueva forma de seguir en la investigación y recuperar la confianza en sus recursos.

Y eso cambia mucho más de lo que parece.

Recursos que sí funcionan en el día a día

Porque en la práctica, lo que veo es que lo que más agradecen es poder llevar a su realidad algo que ya sabemos, que el bienestar emocional no es algo secundario, es una pieza clave para avanzar en el proceso académico.

La capacidad para mantener el proceso investigador también está relacionada con el desarrollo de recursos de autonomía emocional con nuevos recurso..

Este es un punto importante porque el Doctorado ya es suficientemente exigente.
Y precisamente por eso, lo que necesitan no es más teoría.
Es contar con recursos que puedan integrarse en su día a día.

Una frase que para mí condensa lo que aporto al Doctorado es esta:
"cuidar el proceso emocional no es añadir carga, es facilitar el avance académico"

Susana Zamora Espiérrez


Formadora en Educación Emocional
Aprender Emocionalmente